La leyenda del castillo de Eilean Donan

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Castillo Eilean Donnan

Si existe un país donde las leyendas son un pilar imprescindible de la cultura popular es Escocia. La leyenda del castillo de Eilean Donan es una de ellas y las Tierras Altas y las Hébridas guardan un amplio acervo de estas historias. Una de estas leyendas originaria de estas regiones es la del pequeño Shamus. Un niño que al convertirse en adulto desempeñaría un un papel importante en el origen del castillo de Eilean Donan.

 

Castillo de Eilean Donan

Fuente: Visit Scotland / Autor: Kenny Lam

El origen de una leyenda

Shamus, un niño con poderes

Hace mucho tiempo, vivía un chieftain (cacique) en Kintail que decidió descubrir si había algo de verdad en una antigua creencia. Ésta decía que si un niño, tras destetarse, bebía su primera leche de vaca del cráneo de un cuervo, recibiría facultades sobrenaturales. Durante mucho tiempo no hubo la más mínima señal de que el niño poseía algún tipo de poder. Su vida transcurría entre juegos y travesuras, hasta que un día… El padre encontró a Shamus bajo un manzano, mirando hacia las ramas y emitiendo sonidos. Cuando el jefe se acercó al árbol, la bandada de aves voló alarmadas.

Oh, padre, los ha ahuyentado -dijo Shamus-. Me estaban contando cómo eran las tierras cálidas que visitan mientras nosotros temblamos de frío en invierno y el gran océano azul que se encuentran de camino.

– ¿Cómo puede ser eso, hijo mío? -preguntó el jefe-. Los pájaros no hablan nuestro idioma.

– Yo los entiendo padre, puedo hablar con ellos y escuchar su voz como si fuera la mía propia- dijo Shamus.

 

Cuando la verdad duele

El jefe descubrió entonces que el conocimiento de la lengua de las aves había sido otorgado a su hijo. A medida que transcurrió el tiempo los poderes de Shamus siguió aumentaron. Las aves marinas le contaban quién venía por mar y los pajaritos que volaban cerca de la casa de su padre sobre quien habían visto en el campo. Así que Shamus fue creciendo y se convirtió en un joven bendecido con sabiduría y valor. Todos los miembros de su clan lo apreciaban y veían en él un heredero digno de ocupar el lugar de su padre.

La decepción de un padre

Pero una noche durante la cena, el padre de Shamus le señaló las vigas ennegrecidas, donde innumerables pájaros habían anidado.

-Dime, hijo, ¿por qué hacen tanto ruido los estorninos esta noche? nunca han estado tan alborotados.

Entonces Shamus bajó los ojos ante la mirada de su padre y respondió:

-Si respondo a tu pregunta, padre, me temo que te enfadarás. Los estorninos creen que algún día  yo sea el jefe y tú mi sirviente.

Tan pronto como el jefe escuchó estas palabras, se llenó de ira.

-¡¡Traidor!! – exclamó el anciano tirando su copa de vino al suelo- ¡Sal de mi casa! No quiero volver a verte nunca más!

Shamus le juro a su padre su más absoluta lealtad y devoción, pero se vio obligado a partir. Así abandonó su hogar y se marchó de Kintail como un hombre pobre.

 

Atardecer en el Eilean Donan

Fuente: Visit Scotland / Autor: Paul Tomkins

El viaje de Shamus

Emprendió su partida y al llegar al puerto se percató de que un barco estaba a punto de partir ese mismo día. Shamus se sintió afortunado y pidió unirse como tripulante que aceptó su petición. Navegaron por mares tranquilos y tormentosos hasta llegar a Francia. Una vez allí Shamus decidió continuar su peregrinación a pie, con paso ligero y con el corazón listo para la aventura…

La casa de un Rey

Después de un tiempo llegó a un gran jardín donde flores que no había visto antes crecían sobre un manto hierba. A lo lejos divisó unas torres majestuosas que parecían alcanzar el cielo y supo que era la casa de un rey. Al acercarse a la puerta principal, percibió el ruido de unos leñadores que talaban unos álamos situados en el patio del palacio. Sorprendido, observó como el cielo sobre el palacio estaba lleno de pájaros, que lo inundaban todo con sus gritos ensordecedores. Tan fuerte era el sonido que tuvo que taparse los oídos con las manos. Fue entonces cuando un siervo se le acercó.

La solución de Shamus

Shamus le dijo entonces al criado que él podría ayudarles a librarse de tal angustia y preguntó si podría llevarlo ante el señor del palacio. El criado abrió el camino entre galerías repletas de ejércitos de gorriones. En una se encontraron con unas damas de la Corte que trataban de mantener una conversación a pesar del bullicio; en otro cuarto intentaron escuchar las deliberaciones de los consejeros ahogadas por el graznido de los pájaros. Por fin llegaron a una pequeña habitación donde estaba el rey. Shamus se percató de que ni las ventanas cerradas, ni los centinelas eran solución. La plaga se extendía por el interior y resguardada del palacio.

-Con su permiso, señor, -vociferó Shamus- creo que de todos los hombres, soy el único que puede ser capaz de librarle de esta maldición emplumada que ha caído sobre tu palacio. Conozco la lengua de los pájaros

Se acercó al pequeño pájaro que estaba cerca del rey y habló con él en su propio idioma. Luego voló hasta la palma de su mano y contestó con un parloteo que solo Shamus parecía entender perfectamente. Por fin, se volvió hacia el rey y le dijo:

-Señor, la solución a sus problemas es muy simple. Usted ha provocado la ira de los gorriones al pedirle a los leñadores talar los árboles. Los que tenían sus nidos allí temen quedarse sin hogar. Si ordena a los leñadores que cesen en su cometido, dejarán de molestar.

 

Puente de Eilean Donan

Fuente: Visit Scotland / Autor: Kenny Lam

 

La ordenanza

El rey se levantó enérgico, abrió las puertas de par en par y ordenó que ningún árbol, arbusto o rama dentro de los terrenos del palacio fuera podado. Mientras tanto, el Rey le juró a Shamus que, por su espesa barba y por todos los santos de Francia, si los pájaros dejaban de atormentarlo lo recompensaría generosamente. Tan pronto como el último hacha quedó silenciada, enormes bandadas de pájaros, salieron volando para reconstruir sus nidos entre los árboles. Desde ese día el rey de Francia no tuvo que preocuparse más por ningún pequeño gorrión.

La recompensa

Fiel a su palabra, Shamus fue ampliamente recompensado con un barco y gran cantidad de oro por su ayuda. Con este elegante barco Shamus zarpó rumbo a más aventuras. Visitó las tierras de los pueblos de piel oscura, donde el oro se encontraba desatendido en el suelo y tan abundante como piedras y navegó entre islas donde ningún hombre había dejado nunca su impronta. Donde quiera que fuese ganaba riqueza, amigos y sabiduría. Pero en todos estos lugares distantes Shamus siempre tenía presentes las colinas, las pequeñas lagunas de montaña y laderas de brezo de su tierra natal. Después de diez años de viajes no pudo soportar su gran deseo de volver a casa y ver a su pueblo una vez más.

La vuelta al hogar

El reencuentro

Un día la proa dorada de su navío se abrió paso a través de las calas del mar brumoso de las Hébridas. Cuando vieron a la gran nave los miembros del clan se quedaron sin aliento ante tal magnificencia. ¿Quién podía ser aquel desconocido? Llevaron la noticia a su antiguo jefe y este salió para dar la bienvenida al extranjero y ofrecerle su hospitalidad. No reconoció a su hijo hecho ya un hombre. Shamus aceptó con agrado la recepción propia de un noble que le fue dispensada. Esa misma noche, durante la gran fiesta que se había preparado para él, Shamus reveló su identidad y abrazó a su padre que seguía sin reconocerlo. A pesar de la sorpresa, el viejo jefe, trajo vino a Shamus. Mientras el anciano le llenaba la copa, Shamus dijo:

– Oh, padre, ¿no me reconoces? Soy tu hijo, a quien desterraste lleno de ira por la profecía de los pájaros. Ahora que la profecía se ha hecho realidad vuelvo a asegurarte que la idea de la traición nunca estuvo en mi corazón, ni que jamás tuve ningún mal pensamiento contra ti.

Shamus y el Eilean Donan

A estas palabras, el anciano se levantó y lleno de alegría se echó sobre Shamus. Con todos los miembros del clan presentes restauró el nombre de su hijo y su derecho de herencia sobre sus tierras. Cuando Shamus contó su historia de viajes su fama llegó a oídos del mismísimo rey de Escocia. Por aquel entonces, la costa occidental estaba permanentemente acosada por los ataques de los vikingos y el rey deseaba encontrar a un hombre de confianza que pudiese poner al mando de una fortaleza en esta parte del país. Llamó a Shamus a la Corte y al ver que era un hombre de sabiduría le mandó construir el castillo de Eilean Donan para que comandase ese bastión contra los invasores nórdicos. 

Adéntrate con nosotros en el castillo de Eilean Donan en la ruta tres días a Skye

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