En una ciudad como Edimburgo, donde las piedras susurran leyendas y cada rincón parece sacado de un cuento, hay una historia que ha tocado el corazón de generaciones: la de Greyfriars Bobby, un pequeño terrier que pasó 14 años custodiando la tumba de su dueño.
Hoy, su estatua frente al cementerio de Greyfriars es uno de los puntos más visitados de la ciudad, pero pocos conocen en profundidad el relato y los misterios detrás de este fiel amigo.
Si quieres saberlo todo sobre Bobby, su historia real y cómo visitarlo en tu viaje a Edimburgo, ¡continúa leyendo!
¿Quién fue Greyfriars Bobby?
Según la versión más popular, Bobby fue un skye terrier que pertenecía a John Gray, un vigilante nocturno de la policía de Edimburgo, conocido como “nightwatchman”. Cuando Gray falleció en 1858, fue enterrado en el cementerio de Greyfriars. A partir de entonces, Bobby se instaló junto a su tumba… y no se movió de allí durante los siguientes 14 años, hasta su propia muerte en 1872.
Día tras día, Bobby estuvo allí, lloviese, nevase o hiciera sol. Su fidelidad conmovió tanto a los habitantes de Edimburgo que le construyeron una pequeña caseta dentro del cementerio, y hasta el alcalde ordenó que se le diera una licencia oficial de collar con chapa incluida, para que pudiera permanecer allí sin ser retirado.

La historia detrás de la historia
Aunque esta versión ha trascendido como un ejemplo de lealtad sin límites, no todo el mundo está de acuerdo. Algunos investigadores afirman que la historia fue exagerada (o incluso inventada) para atraer a los turistas de la época victoriana, cuando los relatos con carga emocional estaban muy de moda.
Un libro reciente de la historiadora Jan Bondeson incluso plantea la posibilidad de que Bobby fuese en realidad otro perro, o que hubiese varios “Bobbys” sucesivos, ya que la esperanza de vida media de un perro como él en aquel momento era de unos 10 años.
¿Leyenda o realidad? Sea como sea, la historia de Bobby sigue viva en el corazón de la ciudad.
Dónde encontrar a Bobby (y cómo visitarlo)

Hoy en día, gracias a nuestra visita guiada por Edimburgo,, puedes hacer una parada en todos los lugares clave de esta historia:
- La estatua de Greyfriars Bobby: Justo en la esquina entre George IV Bridge y Candlemaker Row. Fue erigida en 1873 por iniciativa de una baronesa escocesa.
Dato curioso: verás que la nariz de la estatua está desgastada porque mucha gente la frota para pedir un deseo… aunque no es una tradición auténtica, sino más bien moderna (¡y algo polémica!). - El cementerio de Greyfriars: Allí está la tumba de John Gray, que se puede visitar. Bobby está enterrado a unos pasos, en la entrada, con una lápida conmemorativa en su honor.
Dato curioso: la tumba de Bobby está dentro del cementerio, aunque los perros no pueden ser enterrados en suelo consagrado. Su lápida, por tanto, es un símbolo.
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Greyfriars Bobby’s Bar: Un pub acogedor frente a la estatua, decorado con fotos y referencias a Bobby. Ideal para una pausa con sabor escocés.

El cementerio de Greyfriars: mucho más que la tumba de Bobby
Visitar a Bobby es también una oportunidad para adentrarte en uno de los lugares más antiguos, enigmáticos y cargados de historia de Edimburgo: el cementerio de Greyfriars Kirkyard. No solo es donde descansan John Gray y otros ciudadanos ilustres de la ciudad, sino que se ha convertido en un auténtico imán para quienes aman las leyendas y el misterio.

Entre sus lápidas desgastadas por el tiempo y los muros cubiertos de musgo, este cementerio guarda muchas otras historias que estaremos encantados de contarte en nuestro free tour:
- La leyenda del poltergeist de Mackenzie, considerado uno de los fenómenos paranormales más documentados del mundo, ha convertido a este lugar en un destino clave para los amantes del turismo oscuro. Si te interesa saber más sobre este inquietante personaje, en nuestro blog te lo explicamos con todo lujo de detalle.
- Las conexiones con Harry Potter también son parte del atractivo del lugar. Aquí encontrarás tumbas con apellidos como McGonagall, Moody o incluso Thomas Riddell (sí, muy parecido a Tom Riddle, el verdadero nombre de Lord Voldemort). Muchos fans hacen la ruta mágica por Edimburgo y este cementerio es una de sus paradas imprescindibles.
- La importancia histórica del lugar es indiscutible. Desde figuras de la Reforma escocesa hasta mártires de las guerras religiosas, el cementerio de Greyfriars es prácticamente un museo al aire libre. Si quieres explorar otros rincones cargados de historia (y de leyendas) en la ciudad, ¡¡no te pierdas nuestra guía de cementerios en Edimburgo!!
Así que, aunque la historia de Bobby es el motivo principal de la visita, es casi obligatorio dar un paseo tranquilo entre lápidas, escuchar las historias que cuentan los guías y dejarte envolver por el ambiente único de este rincón de Edimburgo.
Bobby en libros, cine y cultura popular
La historia de Bobby ha traspasado fronteras y ha inspirado libros, películas y obras de teatro. ¿Sabías que Disney lanzó una película titulada Greyfriars Bobby: The true story of a dog en 1961? Esta increíble pieza audiovisual ayudó, sin duda, a consolidar su leyenda fuera del Reino Unido.También hay varias novelas, muchas menciones en guías de viaje, blogs y medios internacionales o incluso referencias en series como Futurama. Es uno de esos relatos que funcionan tanto para adultos como para niños, y que despiertan empatía en cualquier idioma.
Bonus: curiosidades que quizá no sabías
- Su licencia y collar original se conservan en el Museo de Edimburgo.
- Se cree que Bobby comía gracias a los vecinos y a los dueños del pub cercano, que le daban sobras.
- El nombre “Greyfriars” hace referencia al convento de frailes franciscanos que existía en la zona siglos atrás.
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El club de fútbol Heart of Midlothian también está vinculado a la historia del barrio donde Bobby vivió sus últimos años.
¿Por qué Bobby sigue emocionando a todo el que lo conoce?
Quizá porque, en un mundo lleno de prisas, la imagen de un pequeño perro que se niega a abandonar a su dueño nos recuerda lo esencial: el amor, la lealtad y el valor de los vínculos que no necesitan palabras.

Así que, si paseas por Edimburgo y pasas junto a su estatua, haz una pausa. Mira a Bobby a los ojos. Y piensa en todo lo que representa.
Porque en una ciudad tan llena de historia, pocos personajes han dejado una huella tan profunda como este pequeño terrier.